El comportamiento de la gente en general es bastante curioso, bueno, más que curioso, suele ser irritante.
Todo el mundo tiene muchos derechos, pero ninguna obligación.
Conclusión 1: en España somos una sociedad individualista, egoísta y egocéntrica. Si mis acciones fastidian a terceros, mientras me beneficien a mi, ¿qué más da? Esta es la idea general del pensamiento en este país.
¿Por qué digo esto? Os pondré un ejemplo.
Esta tarde, muy a mi pesar, he ido al súper a hacer una compra importante. No soporto ir al súper, y mucho menos en fin de semana. Pero no es que me moleste ir a comprar, me gustan los mercados y los supermercados, pero no soporto a la gente.
Hoy he ido a Mercadona, lugar al que suelo ir cuando lo que hay que comprar son cosas básicas: aguas (en gran cantidad, el agua de Barcelona es cancerígena), bebidas, conservas, productos de limpieza, etc. Mercadona sólo tiene una cosa buena, y es que es mucho más barato que otras cadenas de supermercados. El resto de aspectos de Mercadona deja mucho que desear, por ser comedidos. Para comprar caprichos y otro tipo de productos y marcas hay mejores sitios, os lo aseguro.
El Mercadona que tengo más cerca de casa es muy grande, espacioso y bastante nuevo, pero resulta imposible moverse por él. ¿Por qué? Porque la gente va por la vida como borregos, pasando de todo y sin fijarse si entorpecen la vida de los demás, y les trae sin cuidado.
Circular por ahí con un carrito es misión imposible.
La gente, que suele ir en grupo al súper, cosa que jamás he entendido (abuela incluida, y el periquito porque no te lo dejan entrar, que sino....) se entretiene horas y horas ante los lineales y productos más absurdos, dejando el carro cruzado en medio del pasillo sin fijarse siquiera si entorpecen la circulación del local y de los demás seres que tenemos que compartir el planeta con ellos. Bueno, que más les da, por lo visto son los amos del planeta, y los demás decoración y no tenemos ningún derecho, los derecho son todo suyos, ya que pobre del que se atreva a decir algo....
Peor aún son los que se paran a charlar en medio de un pasillo, a contarse la vida. ¿Para qué van al súper? Lo suyo es un salón de té.
Y el remate son los que no solo entorpecen, sino que molestan, atropellan, abasallan, y lo hacen todo a grito pelado, como si fuera lo más normal del mundo. Eso sí, no les mires mal y no digas nada, también son amos del mundo, tu a callar.
Al súper hay que ir solo, os lo recomiendo. Iréis mucho más rápido (ahorraréis un mínimo de un 30% de tiempo). Pero la gran mayoría de gente va a pasar la tarde, a pasear entre verduras, latas de tomate o bandejas de carne fileteada. La verdad, se me ocurren miles de maneras mejores de pasar una tarde. Quizá el problema es la falta de imaginación.
Sólo he visto un supermercado en el que todo esto sucede en un grado mucho menor, aunque claro está, ovejas negras hay en todas partes, y es el súper de El Corte Inglés.
Conclusión 2: lo mejor es hacer la compra por internet, pero entonces no la hagas en Mercadona, ya que siempre llega sólo la mitad de lo que compras.
Conclusión 3: si te lo puedes organizar, no hay nada como realizar la compra entre semana y por la mañana. Nadie te va a jorobar y los lineales están llenos, a diferencia de lo que sucede los sábados, en que los lineales están medio vacíos y faltan la mitad de los productos, al menos en Mercadona y Caprabo (otro súper que no recomiendo en absoluto, tratad de evitarlo a toda costa).