El no va más en lugares con glamour es sin duda Gstaad, al menos por lo que a Europa se refiere. Punto de encuentro indiscutible e indispensable de gran parte de la aristocracia europea, artistas de cine y gente rica, guapa y famosa.
Gstaad se encuentra en los Alpes, en Suiza, a aproximadamente una hora y media por carretera al noreste de Ginebra, por encima del lago LeMan. Se trata de un increíble valle alpino rodeado de altas montañas y estaciones de esquí.
Si estás planeando ir unos días a los Alpes a esquiar este invierno, te aconsejo que consideres esta opción, eso sí, llévate un par de VISA Oro con el crédito intacto y una buena cantidad de euros en efectivo. Los vas a
necesitar.
El mejor momento para ir es la semana entre Navidad y Año Nuevo, pero a mediados de febrero, coincidiendo con la semana blanca europea, es otro buen momento para acudir a Gstaad.
Es entonces cuando está lleno de famoseo por todas partes, incluidos varios conocidos de la prensa rosa española. Incluso es fácil encontrarse por ahí a algún pariente de nuestro amado e ibicenco DJ Pocholo.
Si vais, os recomiendo esquiar un poco, pero también dedicaros a salir por las noches, ir a comer y a cenar fuera y de tiendas (eso sí, cuidado con la fiebre por las compras, que es más caro que comprar en Londres o NY).

Si salís por ahí imprescindible vestir con corrección y elegancia (Smart Casual invernal está bien, si bien por la noche la mayoría de chicas y mujeres lleva traje de noche y tacones de muerte, especialmente si van al salón del Palace a tomar algunas copas, yo ya me aprendí la lección). Otra cosa en la etiqueta a tener en cuenta en Gstaad es que las joyas y los relojes nunca están de más. Para protegerse del frío (fuera suele estar nevado), las pieles siempre nos sientan bien….
Pero la verdad, y contrariamente a lo que pueda parecer, salir de marcha por Gstaad es muy divertido, ya que todos los retoños, y no tan retoños, de la aristocracia y jet set europea, en algún momento del invierno suelen pasar por ahí.
Comer en Gstaad: hay muchos restaurantes y hoteles con restaurante, así como muchos pueblos alrededor como Saanen, Launen o Gsteig en los que hay fantásticos lugares en los que disfrutar de una agradable comida. Hay que reservar siempre con antelación.
Charly’s: increíbles desayunos o branch, según la hora. Abierto todo el día, es una fantástica pastelería/cafetería/charcutería en ele centro del pueblo. No reservan, hay que esperar.
Eggli: en las pistas de esquí más cercanas al pueblo (puedes ir andando hasta el remonte), sólo salir en cota 1.500 de teleférico, a mano izquierda hay un restaurante. La gente sube sólo a comer, sin esquiar. Imprescindible reservar, especialmente en la terraza. Especialidades suizas con rösti y quesos muy recomendables.
Hotel Baren Gsteig: imprescindible reservar. Especialidades suizas de quesos o carnes, hay que especificar al reservar, ya que son salones separados para carnes y para quesos. Está en el siguiente pueblo, una vez pasado Gstaad viniendo desde Ginebra.

Esquiar: el dominio esquiable es muy grande y comprende muchas estaciones. Yo os recomendaría ir un día a cada una, pero especialmente Eggli (la más cercana al pueblo), Wispile y Glaciar 3000 (en el glaciar de
Les Diablerets).
Tiendas: en Gstaad hay muchas, atractivas y variadas tiendas, pero los precios son astronómicos, eso sí, te lo llevarías todo. Las mejores marcas de ropa las encontrarás en Lorenz-Bach, en cualquiera de sus muchas tiendas a lo largo de la calle principal del pueblo: Polo Ralph Lauren, DKNY, Ed Hardy, La Martina (con ediciones limitadas de polos y polares del equipo de polo de Gstaad o del Open internacional de tenis de la localidad), etc. Hay otras tiendas igualmente espectaculares, también multimarca y con unso trapitos preciosos (Versace, Prada, etc…), así como unas maravillosas joyerías y relojerías (es Suiza).
De copas: contrariamente a lo que os podáis imaginar, la noche puede acabar muy tarde en Gstaad, y hay mucho ambiente durante toda la temporada de esquí y especialmente en Navidad. Un buen recorrido nocturno podría ser el siguiente:

- Rialto: un buen lugar para empezar tranquilamente la noche después de cenar, tomando una copa tranquilamente. El personal es muy simpático y divertido, y lo son más a medida que avanza la noche… Está en la calle principal.
- Casino: para los más rebeldes está el Casino, un poco cutre, pero para tomar una segunda copa rápida está bien. Música en vivo a todo volumen y mezcla un tanto extraña de gente, lo que le confiere cierta gracia. Siempre hay alguna oveja descarriada de buena familia por ahí.
- Palace: el salón del Place es un mundo aparte. Merece la pena estarse ahí un par de horitas, sentado en los sofás, disfrutando de algunas copas, en buena compañía. Vale la pena estar un buen rato. El salón es enorme, pero siempre está abarrotado de gente. Todo el mundo va impecable.
Ellos guapísimos con americana, y ellas, que decir, mucha competencia entre ellas (tacones, escotes, joyas, lentejuelas y transparencias). Hay una orquesta de cámara que se va moviendo por el salón tocando polcas de fondo, lo que te da una sensación muy rara, pero muy buena a la vez. Pocas veces verás algo así. Los músico son italianos, y llevan marcha. El Palace es un clásico de Gstaad. A quién no veáis ahí es que no está en Gstaad.
- Greengo: directamente desde el salón del Palace, sobre las 3, puedes bajar al Greengo, la discoteca del hotel. Cierra tarde, pasadas las 5, y hay mucho, mucho ambiente. Si sois varios os recomiendo comprar una botella antes que pedir copa a copa, ya que si no os la acabáis, os la guardarán para el día siguiente. Los camareros son también italianos, y muy cachondos. Si te enrollas con ellos te tratarán bien. Recomiendo los Margaritas que hacen, pero con cuidado. Si lo que quieréis es una mesa, hay que reservarla con un par de noches de antelación. No se paga entrada, excepto en fin de año (entonces vale una pequeña fortuna).
Otras actividades: 
- Os recomiendo el SPA del hotel Grand Hotel Bellevue donde os podéis pasar toda la tarde entra saunas, baños turcos, aromaterapia, masajes y piscinas. Vale la pena y saldréis como nuevas, especialmente después de una larga noche de marcha.